La niña.-
De los hijos de la paseadora una tiene tiene dientes negros y sonrisa blanca.
Las manitos le cuelgan como ropitas mojadas, la palabra se pelea por salir de sus labios y los ojitos elevan las cejas al hablar.
Sus piecitos grandes no pisan la arena, tampoco la gramilla, sus oídos no escuchan la palabra papá.
Su corazón es grande y dulce, la niña es amiga y le teme a la noche sin luz, la niña distinta tiene sueños de señora y lagrimas de niña.
Un día.-
Sin darme cuenta de lo que hacía un día descubrí una vida que me gustaba, es decir, vi una vida al pasar y me resulto muy agradable eso que transitaba frente a mi aunque algo triste y olvidada, a partir de entonces comencé a prestarle más atención y me asombré de las cosas que se manifestaban en ese andar por caminos intrincados y desconocidos por mi hasta entonces, sinceramente asombrado pensé si sería capaz yo de manejar algo tan emocionante como una vida así. Confieso que no fue fácil asumir esa responsabilidad, pero valió la pena. Hoy después de mucho andar y una gran pelea con ensañamientos y rigores propios y ajenos, soy dueño de mi vida y voy montado en ella al mando de las riendas, cara al viento, feliz y emocionado conduciendo mi propio destino.
Un día (2)
Un día descubrí que mi vida iba por caminos que desconocía, no me había dado cuenta hasta ese momento, entonces tome la decisión de observarla y empece a contemplarla, y descubrí que era hermosa y me dieron ganas de subirme y empezar a conducir, entonces desde ese día conduzco el volante de mi destino.
Fastidio.-
Lo quise empujar, sacarlo de mi lado. Era sumamente desagradable, hedía mal y tenía malos modales. Por mucho esfuerzo que hice se quedo adentro mío.
Esperanza.-
Murió el músico y pasó lo siguiente: El piano quedo atosigado de melodías a la espera de que alguien las libere.
La bailarina y el soldado.-
Llevaban una vida feliz. Él era soldado. Tenía un traje verde. Ella bailarina de ballet con su tu tú de tul blanco. Se enamoraron a primera vista. Mariana les cocinaba en su cocina moderna y ellos estaban en su comedor antiguo. Se hizo de noche, a Mariana le dio sueño y los guardó a cada uno dentro en una caja en la casa de muñecas.
Vuelo.-
Me desperté esta mañana y quede en paz mirando la nada. Mi respiración pausada y profunda me recordó el vuelo agraciado de la garza. Y en sus alas volé por el tiempo.
Vincent.-
El sol deja una huella en mi habitación. Desearía que fuese un parque, pero lo miro desde una silla.
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