Ir al contenido principal

Entradas

No lea esto

Esto no es para usted. Esta página está dedicada a aquellas personas que realmente estén predestinadas a unirse a la búsqueda de la fuente del elixir de la vida eterna. Existe -y de esto tengo ya sumada cantidad de pruebas atesoradas en lo profundo de un lugar secreto- una nave capaz de llevar a quien se anime a subir a ella a ese lugar donde la Alquimia es la profesión más corriente. Se cuenta que  El Holandés Errante  es uno de los barcos fantasma que se han descubierto vagando por mares oscuros y lejanos. Pero no es de este barco que voy a hablar, sino de uno más antiguo, más terrorífico y por cierto desconocido. Alguien pudo verlo y vivir para contarlo.Y lo contó.Y esa historia está escrita en un pergamino que fue pasando, de mano en mano, en el más estricto de los secretos por siglos. El mismo Nicolás Flammel cuenta: “Así pues, cuando tras la muerte de mis padres me ganaba la vida en nuestro arte de escritura, haciendo inventarios, cuentas, frenan...
Entradas recientes

Los Olmos (Fotos propiedad de Alberto Romero, Merlo, San Luis)

  Me levante con poca creatividad, supongo. O serán pocas ganas de escribir. Repaso mis recuerdos. Me ayuda una paloma que ulula en algún lado y el zumbido de un moscardón muy cerca de mí. Mágicamente, esa sensación auditiva, simple y sencilla, me transporta a “Los Olmos”. El Campo de los Porcel estaba a unas dos leguas del pueblo, a tempranas horas de la mañana, ya con el sol arriba, las palomas me otorgaban una apertura a un mundo mágico difícil de describir ahora, pero entonces dejaba lo que estuviese haciendo dentro de la gran cocina de la antigua casa y salía a recorrer para ver dónde cantaba aquella.   Era una sensación placentera, acostarme sobre la gramilla creciendo, apenas, (como yo) en la incipiente primavera. Ya seco el rocío de la primera hora, entibiado por ese sol inmenso, cerraba los ojos mientras escuchaba ese mismo zumbido del moscardón adelante de la paloma. La sensación entonces era la de volar en sus alas (las del moscardón) y mirar el mund...

Micro Relatos

  La niña

Ese Océano

  Debo reconocer que al casi al final de mi recorrido, habiendo creído conocer los vericuetos de océanos y mares, ríos y lagos, había conseguido al fin la serenidad de haber completado un ciclo de aprendizaje y culminado con el conocimiento suficiente para considerarme un ser privilegiado. Aprender el idioma que se habla en el Baikal y soportar la rudeza de su extremado clima fue casi tan duro como transitar el Amazonas con su humedad, calor y la insoportable presencia acuciante de insectos de infinitas formas y tamaños intentado extraer lo que podían de mi sangre, no obstante, llegue a interpretar y manejar con esmero el portugués de los locales, atacados por nativos que insistían en inyectarnos curare con sus dardos. Entre Tailandia y la china en un junco pude hablar tailandés y mandarín, conocer las historias fantásticas de aquellos mares, de aquellas gentes, de sus vivos y de sus muertos. El estrecho de Drake o el cabo de las tormentas terminaron siendo para mí, paseos de desca...

Fotos Contadas (Fotos propiedad de Fernando Valdez fotógrafo de Bolívar B.A.)

  Un camino pedregoso marcó el principio de aquel viaje que, con la ilusión de todo adolescente, comencé una calurosa noche de verano. A poco de iniciar aquel viaje la mañana se presentó brumosa, quizá como sería el recor rido que me esperaba más adelante, pero sentía muy dentro de mí la certeza de que se aclararía poco a poco, como al final sucedió a quel día. Por cierto que no sabía dónde iría a terminar, pero cada paso me alejaba más de aquella inocencia para adentrarme a un mundo lleno de sorpresas. Descubrimientos que, de todos, los que más me asombraban eran los que de mi propia per sona aparecían, como llamándome desde adentro para exteriorizarse com o algo que pujaba por salir de mí, transformando aquella personita en algo cada vez más seguro de sí mismo. Al pasar recordé aquel libro que m e había regalado mi tío Jorge donde el gato le decía a Alici...

Intento Haikus

  Lluvia Fue solo lluvia Juncos verdes Mojados La rana brilla.     La lluvia cae perro callejero ¿Es lluvia o lágrima?     Día El sol nace Calienta al pobre Hay ilusión.   Es un sol rojo Desprevenido mira ¿sube? ¿o baja?   El sol brota El gorrión ansioso Nace el día     Noche Luna blanca Mirada perdida Recuerdos idos   Bajo la hoja La rana se despierta La luna nace   Sobre ese pétalo La gota de rocío galaxia mágica.   Viento Solo el viento La pluma ya perdida Volar intenta.   Borra nubes Viento de la tarde Cielo crepuscular   Primavera El aire Vibra. surgen emociones Pequeño colibrí   Otoño Sol con luz tenue cae la hoja seca llega el otoño.   Es multicolor Con tardes templadas El otoño.   Lluvia otoñal Revive en rededor últimos alardes.

Historias de Animales

Esperando en la puerta cancel   Sinceramente no podría decir que edad tenía entonces. Los caminos de tierra, llenos de lagunas de diferente tamaño le daban una característica muy particular al camino que hoy miro, desde lo lejos, con cierta y verdadera nostalgia. El traqueteo de aquel viejo Mercedes Benz, diésel de 1958, se dejaba de escuchar a poco de andar , con mi hermano, sentados en  el asiento trasero amplio y sin las ataduras de los todavía inexistentes cinturones de seguridad, nos permitían jugar en un mundo de fantasía al que ahora y por momentos quisiera habitar. Evidentemente estaba descubriendo lo que yo querría ser, época en la que los mayores te preguntaban ¿y vos que querés ser cuando seas grande? Y uno disparaba las respuestas imaginando a esas personas que llenaban nuestra inocencia de admiración. Bombero, astronauta, policía o camionero eran las actividades de moda entonces. En aquel viaje, aquella tarde, después de recorrer infinidad de mundos con mi hermano...

Feria del Libro de Las Lagunas, Mijas, Málaga