Esto no es para usted. Esta página está dedicada a aquellas personas que realmente estén predestinadas a unirse a la búsqueda de la fuente del elixir de la vida eterna. Existe -y de esto tengo ya sumada cantidad de pruebas atesoradas en lo profundo de un lugar secreto- una nave capaz de llevar a quien se anime a subir a ella a ese lugar donde la Alquimia es la profesión más corriente. Se cuenta que El Holandés Errante es uno de los barcos fantasma que se han descubierto vagando por mares oscuros y lejanos. Pero no es de este barco que voy a hablar, sino de uno más antiguo, más terrorífico y por cierto desconocido. Alguien pudo verlo y vivir para contarlo.Y lo contó.Y esa historia está escrita en un pergamino que fue pasando, de mano en mano, en el más estricto de los secretos por siglos. El mismo Nicolás Flammel cuenta: “Así pues, cuando tras la muerte de mis padres me ganaba la vida en nuestro arte de escritura, haciendo inventarios, cuentas, frenan...
Me levante con poca creatividad, supongo. O serán pocas ganas de escribir. Repaso mis recuerdos. Me ayuda una paloma que ulula en algún lado y el zumbido de un moscardón muy cerca de mí. Mágicamente, esa sensación auditiva, simple y sencilla, me transporta a “Los Olmos”. El Campo de los Porcel estaba a unas dos leguas del pueblo, a tempranas horas de la mañana, ya con el sol arriba, las palomas me otorgaban una apertura a un mundo mágico difícil de describir ahora, pero entonces dejaba lo que estuviese haciendo dentro de la gran cocina de la antigua casa y salía a recorrer para ver dónde cantaba aquella. Era una sensación placentera, acostarme sobre la gramilla creciendo, apenas, (como yo) en la incipiente primavera. Ya seco el rocío de la primera hora, entibiado por ese sol inmenso, cerraba los ojos mientras escuchaba ese mismo zumbido del moscardón adelante de la paloma. La sensación entonces era la de volar en sus alas (las del moscardón) y mirar el mund...