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Entradas

Tren a Reus

El sol entra por la ventana de mi cuarto en la casa 8 de la carrer Jaume I. Tomo un café y bajo las escaleras nuevas del edificio viejo. la puerta de calle, de dos hojas y madera maciza se abre sin forzarla; también es vieja, creo que tanto como el edificio. La calle, a esa hora, está desolada, las luces amarillas de las farolas que se adhieren a las paredes de las casas, en un número de tres por cuadra, observan mi paso. Siempre están desoladas las calles de las Borjas. Camino hacia la izquierda y llego a la esquina angosta donde debo doblar -mi calle es un pasaje de una cuadra- hacia la derecha. El sol está frente a mí. Leve aún su luz, no aparece tras de los edificios. El calor de este verano ya se hace sentir insolente desde muy temprano. Camino unos cien metros y paso frente a la escuela. Tampoco hay nadie allí. Unos metros más y la calle se divide, tomo la de la derecha y transito un camino de una sola vereda, angosto, como casi todas las calles aquí. A la izquierda hay casas, pe...

Micro Relatos

La niña.- De los hijos de la paseadora una tiene tiene dientes negros y sonrisa blanca. Las manitos le cuelgan como ropitas mojadas, la palabra se pelea por salir de sus labios y los ojitos elevan las cejas al hablar. Sus piecitos grandes no pisan la arena, tampoco la gramilla, sus oídos no escuchan la palabra papá. Su corazón es grande y dulce, la niña es amiga y le teme a la noche sin luz, la niña distinta tiene sueños de señora y lagrimas de niña. Un día.- Sin darme cuenta de lo que hacía un día descubrí una vida que me gustaba, es decir, vi una vida al pasar y me resulto muy agradable eso que transitaba frente a mi aunque algo triste y olvidada, a partir de entonces comencé a prestarle más atención y me asombré de las cosas que se manifestaban en ese andar por caminos intrincados y desconocidos por mi hasta entonces, sinceramente asombrado pensé si sería capaz yo de manejar algo tan emocionante como una vida así. Confieso que no fue fácil asumir esa responsabilidad, pero valió la p...

No lea esto

Esto no es para usted. Esta página está dedicada a aquellas personas que realmente estén predestinadas a unirse a la búsqueda de la fuente del elixir de la vida eterna. Existe -y de esto tengo ya sumada cantidad de pruebas atesoradas en lo profundo de un lugar secreto- una nave capaz de llevar a quien se anime a subir a ella a ese lugar donde la Alquimia es la profesión más corriente. Se cuenta que  El Holandés Errante  es uno de los barcos fantasma que se han descubierto vagando por mares oscuros y lejanos. Pero no es de este barco que voy a hablar, sino de uno más antiguo, más terrorífico y por cierto desconocido. Alguien pudo verlo y vivir para contarlo.Y lo contó.Y esa historia está escrita en un pergamino que fue pasando, de mano en mano, en el más estricto de los secretos por siglos. El mismo Nicolás Flammel cuenta: “Así pues, cuando tras la muerte de mis padres me ganaba la vida en nuestro arte de escritura, haciendo inventarios, cuentas, frenan...

Epifanía

   Epifanía.- Por lo general vuelvo a casa apurado, cansado y con hambre. Tengo varios caminos alternativos para hacerlo, y dentro de mi aventurera pasión por lo no rutinario, suelo tomar indistinta e irregularmente alguno de ellos, cada cual con sus pintorescas particularidades que me distraen del tiempo, las preocupaciones cotidianas, y vuelvo, como he contado en otra oportunidad, a revivir la idea de estar permanentemente de vacaciones. Claro, no es difícil hacerlo en un lugar como este. Debo reconocer que lo que más me gusta es subir el camino estudiando minuciosamente las estribaciones de la sierra grande que frente a mí se presenta indescriptiblemente bella, incorruptible, monumento natural de milenios, de secretos ancestrales, de incógnitas indescifrables. Para disfrutarla el camino a elegir con ese fin es el de Barranca Colorada, en todo su recorrido veo su majestuosidad y luego al llegar a Dos Venados retomo por ella disfrutando del sinuoso sendero e...